La Fundación One Laptop Per Child (OLPC) auspiciada por Nicholas Negroponte está en las últimas. Es lo que tienen las buenas ideas. Es fácil olvidar quienes las tuvieron. Tan bien pensada estaba la creación de un portátil “básico” y barato para los usos más frecuentes y el networking, que los fabricantes de PC no tardaron en competir entre ellos por su lugar en el mercado y dejar a un lado el chisme verde y brillante.
¿La muerte del sueño OLPC?
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