Mientras muchos españoles sueñan con ganar la Lotería, mis fantasías festivas pasan por atracar una sucursal bancaria. Me parece que tengo muchas más opciones de tapar agujeros mediante este sistema. Eso sí, el miedo a ser encarcelado siempre ha sido un obstáculo tremendo para mis planes. Sin embargo, el otro día me puse a pensar que, a la peor, si me dejaban Internet en la celda tampoco iba a notar demasiado la diferencia. Podría hablar con mi mujer y mi hijita por videoconferencia, me libraría de las tareas domésticas y, con el dinero obtenido, habilmente escondido y desviado a un paraíso fiscal, podría pagarle una casa nueva a mis chicas y, qué leches, que Mary Poppins se venga de interna para echar una mano.
Lee más…


