Desde hace ya algún tiempo, descargarme las películas del eMule o el megaupload se me antoja relativamente innecesario. Años me he pasado diciéndome a mí mismo y a los demás que lo hacía ante la ausencia de una oferta legal, barata y omnipresente de contenidos digitales que echarme a la boca de forma compulsiva. Y se me van terminando las excusas.
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