¿Enric González abandona El País?

Enric González no escribe hoy su columna en El País. En cambio su espacio de libertad lo ocupa Juan Cruz, un señor muy venerable cuyas columnas recopilo en el caso de que, durante mi vejez, me asalte el galopante insomnio. La noticia me ha llegado por sorpresa, cuando mi compañero Rubén ha entrado en la redacción con los ojos llenos de urgencia. “¿Se acabó el leer El País desde la última página?”, nos preguntamos.

No deseo mal alguno a Enric González, aunque prefiero soñar con que su ausencia de hoy se debe a que ha roto las dos manos y tenía la lengua inflamada por algún tipo de enfermedad venerea. Todo menos el abandono.

Las pistas estaban ahí.

“Estos últimos tiempos he estado haciendo ocho colaboraciones semanales en El País: cinco en Televisión, una en Domingo, una en Deportes y una en el cuaderno de Cataluña. A mí me parecen demasiadas. Las ganas se resienten, y la calidad también. Había que empezar a cortar, y la columna de Deportes, la más antigua y la que más me ha gustado (nunca agradeceré lo suficiente a las personas de esa sección, incluyendo, por supuesto, a Segurola, que ya no está, su confianza y su ayuda), era el paso más difícil: tenía que empezar por ahí. Supongo que estoy en un momento de tránsito, pero no sé hacia dónde”.

Al final de ese encuentro digital, una frase que un tuitero de pro me ha señalado: “Mensaje de despedida: Muchas gracias por la paciencia. Hasta la semana próxima, supongo”.

Enric González

Si el primer sitio de donde quería cortar era la columna de Deportes, su favorita, muchos nos temíamos que el segundo fuera su columna diaria. Todavía sigo buscando excusas. Tal vez le atropelló un coche y está en algún hospital recuperándose del impacto. Prefiero una baja de unas semanas por enfermedad antes que perder esta columna.

Lo cierto es que Enric es un periodista al que se le ha dado una gran libertad durante muchos años. Ha ocupado las corresponsalías de Londres, París, Washington, Roma y Nueva York, lo cual denota su carácter de culo inquieto. Y como muchos veteranos de El País, dista mucho de ser un mileurista.

Tanta libertad ha tenido que se ha permitido en muchas ocasiones criticar a su cabecera, con la que parece mantener una relación de amor-odio. Pero todo, y especialmente la libertad, tiene un límite en España. Hace unos meses fue muy comentada la columna que fue censurada en la publicación, en la que hablaba de la “ludopatía bursátil” de algunos empresarios. ¡Otra teoría! Quizá no publica hoy porque le han censurado otra columna.

Su futuro ahora está en el aire. Quizá la empresa prefiera seguir pagándole y limitar su producción a cuatro reportajes mensuales para EPS. Quizá se le amontonen a la puerta ofertas de Público y El Mundo y está usándolas para presionar a la empresa. Quizá está cansado de trabajar y quiere pasarse el resto de la crisis pescando. Quizá hoy no publica columna porque se hizo daño en la espalda practicando exóticas posturas sexuales.

El próximo martes 27 la edición digital de El País tiene programada otra entrevista digital. Veremos si nos ofrecen explicaciones.

Tal vez se le ha muerto alguien.

Tal vez lleva más de veinte horas atrapado en un retrete.

Tal vez le han secuestrado los piratas.

Tal vez no quería salir junto a un artículo propagandístico sobre Digital+

Sólo sé que quiero seguir desayunándome con su columna. El País ya perdió a Segurola. Que no me quiten esto.

Actualización. Es viernes y la columna de Enric vuelve a su sitio. Respiro tranquilo.

Actualización 2 (9 de noviembre) Mucho me temo que este post terminó siendo un pronóstico… Lamentable. Hay quien dice incluso que se trata de un castigo.


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