Disclaimer

Últimamente hay mucha polémica en EEUU sobre si el regalo de productos a bloggers se puede considerar un pago y éste, a su vez, puede entenderse como una forma de hacer publicidad. No es un mal debate, y tengo un par de ideas al respecto.

Lo cierto es que suelo recibir bastantes productos de prueba. Hago las pertinentes comprobaciones y, en ocasiones, no me piden siquiera que devuelva el terminal. Hay veces que las empresas exigen la entrega de los mismos, pero suele ser cuando tienen un volumen anormalmente alto de peticiones o cuando se trata de una estricta política de empresa. El caso más reciente que recuerdo es el de la Palm Pre.

Yo tengo pocos principios sobre este tema, pero vienen a resumirse en los siguientes: no vendo nada de lo que me dejan o regalan y siempre devuelvo las cosas cuando me las piden de vuelta. Y no es baladí. Hay quien no cumple ninguno de los dos principios (lo cual, por otro lado, me importa un bledo).

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A veces regalo alguna cosa a mis familiares y amigos. En ocasiones he sorteado cosas en la redacción. Mi objetivo, en general, suele ser el de no lucrarme para que nadie pueda echarme nada en cara. En mi vida cotidiana utilizo, a ratos, una HTC Magic cortesía de Vodafone, un iPhone cortesía de Movistar, una Blackberry de RIM y el E52 de Nokia. Mi hermano tiene la primera Toshiba con Snapdragon, a la que está actualizando el sistema operativo a Windows 6.5, y el primer Samsung Omnia. Sus opiniones sobre los productos suelen resultarme inestimables.

Mi mujer utiliza un UltraTouch de Samsung y mi madre un N81 de Nokia. Tengo un netbook de Samsung que me dio Movistar y otro de Dell que me dejó Vodafone. Además, tengo en cajas otro montón de chismes y cargadores, unos más modernos que otros. Mis compañeros tienen varios teléfonos. Mis ex compañeros, otros tantos.

En todo caso, todo esto no es para presumir, sino para introducir un punto en concreto al debate: ¿nadie se da cuenta de que los periodistas que hacemos producto les quitamos todo el valor? Os garantizo que un redactor de videojuegos los puntúa con independencia de quién se los haya regalado, o que uno de libros hace lo propio. ¿El problema es que los móviles son mucho más caros? También son como los coches: en cuanto los abres, pierden la mayor parte de su valor.

El otro día en la sanidad pública me pasó con un chisme para medir el azúcar, valorado en sus buenos 70-80 euros. Preguntamos si había que devolverlo, y el amable sanitario nos dijo: “Total, si lo devolvéis estará en un cajón en el sótano hasta que algún día los recojan todos de golpe”.

Pues lo mismo pasa con las unidades de prueba. Las damos totalmente por sentadas y, por tanto, no le damos el mismo valor que alguien que no se dedica a esto.

Actualmente tengo en casa un ordenador Acer Aspire que me prestó la marca para hacer unas pruebas. Es un chisme bastante funcional y me está viniendo muy bien mientras aplazo la compra de un ordenador nuevo con Windows 7 ¿o quizá un Mac?. ¿Alguien se puede pensar que por tenerlo en casa voy a tratar mejor a Acer? Puede que sí, pero es absurdo. A la gente que disfruta con estas cosas le puede parecer tonta la idea de convertir en commodities cosas tan caras. Pero lo hacemos. Si Acer me pide el chisme de vuelta, les pediré otro. O a Asus, o a Toshiba, o a quien sea. Y todos me dejarán uno encantadas

Porque, lo cierto, es que los periodistas necesitamos vivir el producto si queremos hablar con una cierta solvencia sobre él y entender el sector más allá de las cifras económicas. Algunos de mis compañeros más enfocados en finanzas no quieren hacer producto. A mi juicio, un error. Hasta que no utilicé el iPhone durante más de diez minutos no me di cuenta de su alcance multiplicador.

Comiditas

Por otro lado, la semana pasada me hice una foto con el ínclito Juan Mari Arzak en un evento de Vodafone, en el que disfruté de un cátering espectacular. ¿Alguien puede pensar que por un poco de comida voy a tratar mejor a los ingleses? ¡Es ridículo! ¡Todo el mundo me invita a comer!

Para mucha gente, una comida en un magnífico restaurante es una ocasión especial. De hecho, siguen existiendo los clásicos canaperos que combaten la crisis haciéndose pasar por periodistas para pillar hojaldritos. Vodafone tiene, incluso, algún que otro canapero residente que podría incorporar a su memoria de RSC, de tanto que lo alimenta.

Pero para la mayor parte de los periodistas que conozco, tanta comidita acaba resultando molesta (¿doble sentido? ¿qué doble sentido?). Muchos días prefiero comer en el Yuppie con mis compañeros de curro o acercarme a casa a echar una siestecita y calzarme unos ricos huevos fritos o una ensalada de tomate con mozarella. Sólo escapan a esta norma algunos eventos realmente divertidos o útiles como la comida sobre medios y redes sociales que recientemente se marcó una agencia de comunicación muy preocupada por el tema o la inminente orgía cochinística que prepara la web de restaurantes de Madrid Cucharete.com.

¿Alguna conclusión de todo este disclaimer? Si algún día cambio de curro y me dedico a otra cosa, perderé de inmediato todas estas prebendas de periodista. Curiosamente, cuando hablo con ex periodistas sobre el tema, normalmente gente que se ha ido al mundo de la comunicación corporativa a ganar bastante más pasta, no lo añoran demasiado. Pueden echar de menos otras cosas de la profesión, pero no eso. Porque claro, cambian todos los juguetes por un coche de empresa, una plaza de párking, un móvil corporativo y un sueldo considerablemente más alto. No está mal.

Si no fuera porque echaría de menos esto de escribir, firmaría sin dudar.

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3 clientes satisfechos to “Disclaimer”


  • Comment from Miguel Castillo

    Si fueras redactor de la revista Telva; las muestras fueran de cremas corporales; los caterings fueran de apio y zanahoria para modelos; y si este blog hablara de los Jonas Brothers; te envidiaría menos. Porque tener tanto juguetito electrónico es una gozada!

    Responder

    uriondo Reply:

    Pues estaría divino, oyes. Y los Jonas son lo plus de lo plus. Son mega-granapadanos

    Responder

  • Dices que luego te exigen que devuelvas el producto, algo irrisorio y gasto inecesario (correo) por parte de ellos,no? La verdad es que existe un exceso de produccion de este tipo de productos que resulta obvio que nadie enviara dichos productos de prueba.

    Responder


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