Periodismo

Ayer me di cuenta, durante una agradable cena con varios colegas, de que por estas fechas cumplo diez años como periodista a sueldo. Y cuanto más lo pienso, más convencido estoy de que no habría conseguido dedicarme a esto, o al menos no de la misma forma, de no ser por Internet. Dejad que intente explicaros por qué.

Cuando comencé a trabajar en la agencia de noticias Europa Press, gracias a la oportunidad que me brindaron Cristina Buhígas y Ángel Expósito, no tardé mucho en descubrir que uno de los puntales de la redacción era Paulino Guerra. Taciturno, gruñón, fumador empedernido y con un conocimiento enciclopédico sobre la acción de ETA. Paulino tenía una curiosa base de datos en el parco editor con el que contábamos entonces, que utilizaba para recordar quién mató a quién, cuándo y dónde. Era un opúsculo de referencia que le servía para llenar los teletipos con datos contrastados, para tener al día la organización de la banda armada y al que tuve que recurrir más de una noche de atentados.

foto

Asimismo, en aquellos tiempos pude conocer a algunos de esos periodistas de raza que extraían la información a golpe de bourbon en los bares aledaños al Congreso, muchas veces a costa de su propia salud y con un riesgo más que evidente de caer en el alcoholismo. Networking a copazo limpio.

En aquellos tiempos descubrí cosas fundamentales sobre el periodismo que me resultaron muy descorazonadoras. Para empezar, ser organizado era totalmente esencial y perder un número de teléfono, casi una tragedia. Tu agenda lo era todo, y de tu capacidad de llenarla dependían tus posibilidades de éxito. Si encontrabas a un tipo dispuesto a contarte cosas, tenías que aferrarte a él a toda costa y no perderlo de vista.

Yo, sin ser caótico, no soy la persona más ordenada del mundo. Utilizo todos mis cuadernos para hacer dibujitos que acompañan las notas que tomo durante las ruedas de prensa. De hecho, esos garabatos llevan ayudándome a concentrarme en el ponente desde la facultad. Para colmo, soy despistado con las tarjetas, no tengo una memoria fotográfica, precisamente, y me resulta muy sencillo olvidar todo tipo de datos, nombres y acontecimientos.

En cambio, buscar información me ha apasionado desde aquellos tiempos en los que Constantino Romero nos enseñaba que El Tiempo es Oro. Leo a una velocidad de vértigo, tengo buena capacidad de concentración y soy capaz de encontrar a través de Internet casi cualquier cosa que necesite en un lapso de tiempo muy corto. Y eso me ha salvado la vida todos estos años.

Puede que no sepa el dato de memoria, puede que no lo tenga apuntado en ningún sitio de mi escritorio, pero siempre sabré dónde encontrarlo y lo haré a gran velocidad si me ponen a mano un teclado y una conexión. ¿Los contactos? El Google Desktop me ha salvado la vida. ¿Las citas? Incluso he conseguido hacerme adicto al Calendars. Si a eso le sumas mi considerable velocidad mecanografiando y mi escasa propensión a cometer faltas de ortografía, al final queda un profesional relativamente eficaz.

Pero eso no es todo. Ahora las búsquedas ya pueden venirse conmigo gracias a Internet en el móvil. Mis propios contactos se rellenan sus propias agendas en Facebook y LinkedIn, y la Palm Pre me permite agregarlas todas juntitas. Gracias a Twitter puedo contactar con amiguetes de forma muy sencilla y conseguir quotes a gran velocidad. Además, el netbook casi me ha liberado de la oficina y sólo la costumbre y los compañeros me atan a la redacción.

Al final de cada día me siento como un privilegiado. ¿Habéis oído alguna vez el tópico de la persona que nació “antes de su época”? Pues yo tengo, mientras dure, la enorme potra de vivir exactamente en la mía.

Ahora tengo ganas de probar más cosas, de editar más vídeo, de jugar con los contenidos audiovisuales, de descubrir las capacidades expresivas del ePub y otros formatos de libro electrónico, de seguir trabajando en una profesión que me permite aprender todos los días.

Ayer tuve ocasión de entrevistar al tecnólogo David Weinberger, y una de las cosas que me dijo me marcaron profundamente: “La Wikipedia ha hecho algo que ya hacían los antiguos almanaques: evitar al periodista el tiempo que desperdiciaban en encontrar datos. Ha logrado convertir el conocimiento en una commodity. Y eso está bien, porque eso puede liberar a los periodistas para hacer cosas más importantes que limitarse a recoger datos”.

Ahora a los periodistas nos toca coger el guante e intentar seguir siendo relevantes.


Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del RSS 2.0 feed.
Puedes dejar un comentario, o crear un trackback desde tu propia web.

3 clientes satisfechos to “Periodismo”


  • Comment from J Calduch

    “El Google Desktop me ha salvado la vida.”

    Amén a eso. A mi también.

    “…de descubrir las capacidades expresivas del ePub y otros formatos de libro electrónico”

    ¿se sabe algo del lector FLEPia de Fujitsu? hace 6 meses decían que sería la panacea aunque caro (1000 euros, es lo que tiene el ser a color), pero parece que no hay información desde entonces.

    Responder

  • Comment from Fabian

    El problema, amigo Uriondo, es que antes ese trabajo de encontrar un dato en un almanaque y colocarlo en un artículo ya era un valor añadido del buen periodista. Ahora que todos esos datos están a un golpe de ratón de cualquier usuario, el periodismo tiene que encontrar otra vía para seguir aportando valor.

    Yo no tengo clara cuál es la vía (¿mayor capacidad de análisis, quizá?).

    En todo caso, a mí también me ha marcado Internet como periodista/comunicador. Y, sí, también me encuentro más cómodo ahora. De hecho, apenas puedo recordar mis primeros pasos como periodista, sin teléfono móvil, sin e-mail y sin Internet. Lo que sí recuerdo es que una buena documentación -junto con la agenda- lo era todo en la vida. En una de las empresas donde trabajé, pasábamos gran parte del tiempo ordenando y reordenando las carpetas de recortes de prensa de los temas que nos interesaban. Dependíamos de esas carpetas como hoy dependes de la Wikipedia o de Google para encontrar un dato.

    Responder

    uriondo Reply:

    Esa idea de que hemos perdido valor, al haber perdido cosas que nos hacían imprescindibles y diferenciables, es la base de mi argumentación y el gran desafío ante el cual nos encontramos. Yo te aseguro que lo intento un poquito cada día…

    Responder


Deja un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>