En el número de Actualidad Económica de hace dos semanas, en el que hablaba sobre el décimo aniversario de la liberalización de las telecomunicaciones, los duendes de imprenta o algún error por mi parte hicieron que unas declaraciones de Antonio García, presidente de Astel, apareciesen incompletas, descolocando por completo su sentido y haciéndole quedar en una situación que no se corresponde con su inteligencia ni con su valía, tanto en su papel de abogado experto en regulación como en el de presidente de Astel, la asociación de operadores independientes.


