A continuación voy a exponer tres modernas tácticas de márketing destinadas a que el público se anime a comprar las películas expuestas en una gran superficie como Media Markt. Veamos hasta qué punto somos tontos o no…
La primera estrategia es la de la “reiteración sustanciada”, por denominarla de alguna forma que suene más o menos marketiniana. El caso es acompañar el producto con una sustancia que lleve aparejado algún significado y que pueda asimilarse con la película en cuestión. Veamos el primer ejemplo:
Aquí tenemos tres films de terror y tres sustancias que las acompañan. ¿La Tierra de los Muertos Vivientes? ¡Qué mejor que un puñado de tierra! ¿Al Final de la Escalera? ¡Un chorretón de sangre de pega! ¿La niebla? ¡Una sustancia verde y pegajosa como el ectoplasma verdoso que desprendía Moquete en Cazafantasmas!
Una idea interesante, sin duda, que nos hace pensar en qué tipo de simpáticos responsables de producto tienen las compañías que distribuyen este tipo de películas…
Visto el primer ejemplo pasamos al segundo, mucho más de mi agrado. Se trata de magníficos recopilatorios con las obras de distintos genios del Séptimo Arte como Fassbinder, Ozu o Chaplin y recogidos en forma de lata fílmica. Un regalo ideal para las navidades. De hecho, si compras muchos puedes apilarlos en casa y utilizarlos como banqueta…

La tercera categoría es la de las películas que vienen acompañadas de su propio paquete de palomitas. En ‘La Vida de David Gale’, sin ir más lejos, te llevas el DVD y un paquete de ricos copos de maiz para el microondas por sólo 6 euros. Un precio descabellado y fantástico que incita a la compra. Es como un huevo Kinder: es una sorpresa, alimenta y entretiene..
Este tipo de cosas serán las que mantengan en pie la industria, por ridículas que puedan parecer.
Pero claro, luego sale la edición especial, especial zapatófono, de Superagente 86, y ya no sabemos qué hacer…









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uriondo Reply:
diciembre 10, 2008 at 17:13
@Marce, Insisto en que vender tierra con La Tierra de los Muertos vivientes me parece… ¡genial!
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