Pues sí, algo de humor me queda después de viajar hasta aquí en turista y tras una jornada absolutamente maratoniana de reuniones, entrevistas, visitas y encuentros. La excursión con Huawei está siendo absolutamente apasionante y los compañeros son lo mejor de lo mejor. Mi único trauma se debió al spa que visitamos anoche, que me hizo recordar a los Cazafantasmas. “Ray, si alguien te vuelve a preguntar si te gustaría una exfoliación corporal completa, dile que no…”
El caso es que nada más dejar los trastos y ducharnos en el Hotel Intercontinental de Shenzhen, y tras probar algunas viandas locales en un restaurante giratorio, nos dirigimos a un peculiar salón de spa y masaje en el centro de la ciudad. Allí nos esperaban decenas y decenas de trabajador@s dispuestos a atendernos. En menos de lo que tardas en decir “aglomeración” ya estábamos desnudos como Dios nos trajo al mundo. Mientras mis compañeros se alejaban de la zona de duchas yo, cual elefantito rezagado, me dejé capturar por un señor chino que me arrastró hacia una extraña mesa mientras hacía extravagantes gestos sobre un papel y musitaba cosas incomprensibles en algo que él creía que era inglés.
El caso es que yo, desnudito y aturullado como estaba, de que sí. Consentí. Y empezó la tortura. El tío comenzó a echarme cubos de agua calentita por el cuerpo, algo que me pareció bastante satisfactorio y gratificante. Pero entonces llegó ¡el guante de goma! Primero me frotó con suavidad la cara y fue bajando por el cuerpo. Estaba bien, aunque me despistaban los enormes chorretones de guarreridas que, sin yo saberlo, atesoraban mis poros. El problema es que aquel tipo fue bajando, fue bajando, fue bajando, y me tocó en sitios donde ningún varón puso mano jamás sin temor a que le fuera arrancada de un feroz mordisco. Entretanto, él no dejaba de preguntarme si todo estaba ”good”, mientras yo pensaba en cómo escapar y esconderme debajo de una silla para llorar…
Al final, tras consentir en darle una propina de 40 yuanes por miedo a que no cejase en sus actividades, abandoné la zona de duchas, me calzaron un pijama de rayas digno del mejor campo de concentración y me soltaron en un salón donde la gente se tomaba sus buenos copazos y jugaba al billar.
“¡Toca masaje!” me dice entonces Fabián desde el otro lado del vestíbulo. “Pues nada”, pienso yo, “así me compensan por las vejaciones sufridas con unos amables e inocentes tocamientos”. Ja. Sin saberlo, en lugar de la simpática aromaterapista había escogido el terrible masaje chino, en el que una fornida muchacha me estrujó, me retorció y me golpeó de forma implacable, localizando los puntos de máxima tensión (y dolor) en mi cuerpo. Cada vez que no podía reprimir un suspiro de agonía, ella para colmo se partía de la risa. Sólo le faltó insultarme y golpearme con un látigo de cuero.
Al salir, los italianos nos ganaron al billar, algo que me parece tan terrible como todo lo anterior junto. ¡Perder con los italianos! Pensaba que eso lo habíamos superado el pasado verano durante la Eurocopa. A ver si va a ser cierto que cuando la Selección gana a nosotros no nos sirve para nada…
Por lo menos me alegra que el tema de Huawei que voy a vender en la revista vaya a ser bastante interesante, que las entrevistas hayan arrojado mucha información y el blog se vaya a nutrir de datillos y fotos curiosonas durante una pequeña temporada.
¿La crisis afecta a China?
Pero bueno, ya que no estáis aquí para leer sobre mis problemas sino sobre el apasionante mundo de la economía, os puedo hablar de un estudio reciente de la Cámara de Comercio de la UE en China según el cual, a pesar de la crisis económica, más del 70% de las empresas consultadas fueron rentables en 2007 y que hasta un 62% piensan en seguir siéndolo este año.
“El informe de este año vuelve a confirmar que el mercado chino es el mercado emergente más importante para las empresas europeas y, teniendo en cuenta la actual ralentización, esto podría resultar aún más significativo”, explicó al China Daily Joerg Wuttke, presidente del organismo.
Y no son las exportaciones lo que atrae más a los europeos, sino la propia demanda interna de este mercado, algo que se constata al comprobar la enorme cantidad de vehículos occidentales que se pueden encontrar por las calles de esta ciudad, o de otros productos de nuestras tierras que aquí los muchachos atesoran.

Cierro este post con una anécdota del mismo periódico: a Kylie Minogue, que tocará en breve por estos lares, los chinos la llaman “princesa guisante” por sus escasos 153 centímetros de estatura…




Cuidadín con los masajes, cuidadín con los masajes…
Gran aventura la tuya. Ni Marco Polo. Me mondo.
Responder
¿trabajador@s?
http://metamorfosista.blogspot.com/2008/11/la-arrobita-de-los-cojonescojonas.html
Responder
Shibanya! Shibanya!
(yo soy shibanyol, shibanyol, shibanyol…)
Muy buenas las anécdotas…. pero prefiero no imaginármelas
Responder