Aunque las cifras económicas de Apple han protagonizado la jornada, no puedo dejar de pensar en el aspecto más pragmático de sus cifras: en un plazo récord, la compañía que dirige Steve Jobs ha conseguido convertirse, al menos entre julio y septiembre, en el tercer fabricante mundial de móviles, por encima de gigantes como Sony-Ericsson y LG, que luchan a brazo partido por esa tercera plaza, y dejando muy atrás a Motorola, que se esfuerza para recuperar brillos pasados.


