La tercera temporada de The Wire no me está decepcionando. Y es que en una serie policiaca plagada de policías irlandeses borrachos, traficantes con ínfulas de MBA, bandoleros a lo Curro Jiménez y la dura realidad de esa “oscura esquina del experimento americano”, se cuelan muchas referencias a las nuevas tecnologías y a cómo éstas han contribuido tanto a la actividad policial como al mejor desenvolvimiento del elemento criminal.
Si en la primera temporada se ponían las bases de las escuchas policiales de una forma un tanto genérica, explicando todo el papeleo que conllevan y quitándoles todo el glamour, la segunda fue el éxtasis de los tecnófilos, con elementos tan divertidos como el ERP de los puertos y la gestión remota a través de PDAs robustas. Vale, no es high-tech, pero sí resulta muy informativo.
En la tercera entrega los protagonistas son los móviles desechables de prepago que se venden en blísters en las tiendas de conveniencia. Se trata de una figura que, para empezar, no es factible en España. Para empezar porque basta con cambiar de SIM para cambiar de teléfono y de línea, de forma que no es necesario tirar el teléfono a la cuneta cuando se queda sin saldo. Además, en nuestro país, al menos sobre el papel, no se pueden comprar números de prepago a puñados, como antaño, sino que hay que mostrar una identificación al vendedor, lo que dificulta comprar los chismes a puñados, como hace nuestro negro.
Sin embargo, en EEUU han tenido gran éxito, principalmente para las comunidades con rentas muy bajas, y en The Wire tenemos muchas referencias a estos dispositivos, que los trapicheros tiran en cuanto se terminan los minutos para no ser sometidos a escuchas. ¿Y qué compañía utilizan? Pues, para colmo de diversión, se trata de Tracfone, una compañía centrada en los terminales de prepago y que pertenece a América Móvil. Se trata, cosas de la vida, de la otra gran compañía de telecomunicaciones de América Latina, un rival directo de Telefónica controlado por el magnate Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo.
Con Tracfone se puede comprar un terminal desde 10 dólares, más otros 20 dólares en llamadas que te dan derecho a 60 minutos de conversación. De hecho, todos los terminales de Tracfone incluyen un monísimo aviso en pantalla que te va indicando el número de minutos que aún están a tu disposición. Se trata, por supuesto, de un revendedor de minutos, el equivalente español de un operador móvil virtual, pero con una escala y un alcance brutales.
¿Y qué terminales vende Tracfone para resultar tan barato? Pues básicamente Motorolas de gama baja-media, y algún LG con las mismas características. Al final, el terminal depende de si el usuario se encuentra en un estado con cobertura GSM o en otro con CDMA.
Obviamente, no es la única compañía de este tipo en EEUU. Existe otra de bastante éxito, muy similar y también propiedad de Slim, que se denomina Net10, y raras son las compañías que no se han puesto manos a la obra con el concepto de prepago en blíster. Virgin Mobile, AllTell AT&T con su marca GoPhone, Cricket, Boost Mobile, Inpulse de Verizon, Wirefly, son algunos de los nombres en el panorama. Para conocer más sobre este segmento sólo puedo recomendar un par de webs, como ésta o esta otra.



