En otras ocasiones he escrito acerca de la directiva marco que prepara Bruselas, sobre las declaraciones de la comisaria de Sociedad de la Información, Viviane Reding, o sobre cómo todo esto podría afectar a los planes de la CMT en relación con los nuevos despliegues de fibra de Telefónica. Hoy, el presidente del regulador, Reinaldo Rodríguez, ha querido explicarnos algunas cosas al respecto en un desayuno organizado por la APIE.

Preguntado sobre las últimas afirmaciones de Reding, el presidente del regulador, Reinaldo Rodríguez ha admitido que él también se encuentra confuso, pero que la solución a su inquietud está en atender más a los papeles oficiales que a las declaraciones que se vierten en los medios.
Asimismo, ha recordado algo que a veces se me olvida, y es que la directiva marco no va a tener sentido hasta 2010 y en adelante, y que hasta entonces la CMT tiene bastante vía libre para hacer su voluntad, siempre que se atenga a las directrices que fija la actual normativa fijada en la LGT y que, cuando no lo haga, lo motive adecuadamente. ¿Reding? Que me espere en dos años, ha venido a decir.
Sobre la crisis económica, Reinaldo ha reconocido que la evolución de las redes puede ser más lenta de lo previsto, ya que las decisiones de los operadores “muchas veces son coyunturales”. En todo caso, ha defendido que se trata de una inversión de futuro dado que los nuevos equipos “se van a rentabilizar durante muchísimos años”.
He querido preguntarle sobre la posibilidad de que en el próximo análisis sobre el mercado de banda ancha se incluyan los servicios de banda ancha móvil. Y aunque no lo ha descartado, sí que ha apuntado a que es algo que todavía podría llevar un par de años.
“Para la inclusión en un mercado tenemos que ver si se trata de servicios sustituibles, y aunque lo estamos estudiando para las datacards y los módems USB, tenemos algunas dudas. Por un lado, los precios aún son altos, y por otro existen limitaciones en la descarga, principalmente en la subida, y limitaciones a la hora de utilizar algunas aplicaciones como el P2P”, señaló.
¿Por qué le convendría esto a Telefónica? Muy sencillo: en el mismo momento en que se incluyan estos servicios en el mismo mercado, podrá argumentar que existe más competencia en el mercado, con las ventajas que eso pueda suponerle en el plano de regulación, que no son pocas.
Falta de competencias
Preguntado por una periodista de TVE sobre por qué la CMT no hace nada para impedir que los operadores ofrezcan diferentes velocidades de bajada y subida, o por qué no se les defiende para garantizar el cumplimiento de la velocidad nominal, Reinaldo no pudo ser más claro. Sobre el primer punto, citó al gran regulador Perogrullo y recordó que el ADSL es asimétrico por definición y que los usuarios saben, o deberían saber, que no tendrán la misma velocidad que de bajada que de subida. Sobre lo segundo, se limitó a aseverar que no se trata de una responsabilidad de su oficina.
Aunque él ha pedido en muchas ocasiones que se le otorguen competencias en defensa de los usuarios, como las que sí ejercen Ofcom en Inglaterra, o en parte la Arcep francesa, en España todo lo que tiene que ver con publicidad engañosa y su efecto en la competencia incumbe a la Comisión Nacional de Competencia, y todo lo que está relacionado con la protección de los consumidores es responsabilidad de la Setsi y de Consumo. De hecho, cada vez que estos organismos encargan un informe a la CMT, sus servicios tienen que andarse con mil ojos para asegurarse de que es totalmente aséptico y no incluye ninguna opinión.
Sobre el recurso de Orange ante la Audiencia Nacional por la cautelar de la fibra, Rodríguez confirmó algo que ya era evidente: Bloqueada la cautelarísima, todo esto va a quedar en aguas de borrajas. Cuando la AN tome una decisión, la cautelar que se denunciaba estará superada por el análisis de mercado definitivo, que saldrá a la calle a principios de diciembre.
En lo que a su futuro se refiere, habida cuenta que el regulador tiene que cambiar cinco miembros antes de fin de año, Reinaldo utilizó una frase que me ha encantado: “El consejo va a trabajar como si le quedasen mil años por delante hasta el último día”. Sin embargo, no ha dado ninguna pista sobre qué le depara su futuro, que depende en gran medida de lo que decida el ministro de Industria, Miguel Sebastián.